Lamborghini: Che spettacolo!

El otro día estuve en el Circuit de Catalunya con motivo del International GT Open, y sabiendo que venía la Lamborghini Blancpain Supertrofeo creí que podía ser una buena excusa para acercarse, ya que tenía “mono” de ver buenos coches. Y una vez más, esa magnífica afición al motor no me decepcionó.

El sábado, los primeros entrenos eran los del Supertrofeo Lamborghini, y me acerqué directamente al piso encima de boxes para tener visión sobre la zona y poder tomar algunas fotos. Pero lo mejor de todo estaba, en esencia, en el paddock. Allí estaba el stand de Lamborghini y frente a él estaban aparcadas 4 unidades del Gallardo -a cual más bella-, una de las cuales era un Superleggera en naranja. Y a esas maravillas dediqué una parte de mi tiempo, pero todavía quedaba algo que era absolutamente superior, y se llama Aventador.

Como ya sabréis, el Aventador es el último producto creado por los magos de Sant’Agata y hace referencia a un toro, en este caso lidiado por el diestro Emilio Muñoz en la plaza de Zaragoza el año 1993.

Es un producto absolutamente poderoso, excitante y hasta enigmático, porque cuando uno está delante de coches como el citado Aventador o el mismísimo Countach no puede evitar hacerse una pregunta: ¿realmente es posible diseñar semejante máquina?

Yo me confieso seguidor fiel de Ferrari, uno de los grandes nombres por muchísimas historias, pero casi se puede decir que empecé a conocer a las dos marcas muy cerca en el tiempo. Es cierto que del Cavallino conocía el nombre, que no era así en el caso del Toro, pero poco mas, y no fue hasta el año ’87 que empecé a comprar las primeras revistas del motor, con las que conocer algo más acerca de todos ellos. Pero por aquel entonces fue, más o menos, cuando vi por primera vez esa famosa película de Los locos del Cannonball. Qué decir de una serie de tres pelis cuyo comienzo es siempre a lomos de un magnífico Countach respirando a pleno pulmón. Y es allí donde empieza mi bipartidismo, y conforme vas conociendo más detalles, crece la excitación al ver alguno de ellos, pero resulta que los Lambos son un poco más difíciles de ver que los Ferrari, con lo que uno todavía se excita mucho más.

Y para colmo, estos días he estado viendo vídeos en YouTube con Lamborghinis como protagonistas, y he visto un montón de esos vídeos, con los que uno sólo tiene un deseo: quiero conducir uno! quiero tener uno! Y encima te encuentras fotos de algún “zumbao” (con todos los respetos) que se hace una plataforma para subir el Countach desde el garaje hasta el centro del salón de estar. Menuda obra de arte sobre 4 ruedas. Luego está otro vídeo en el que se ve a Valentino Balboni, probador de fábrica, por unas carreteras cercanas abriendo gas hasta los 180 km/h por una puñetera carretera comarcal. Ché spettacolo!

Y para finalizar, mi propia experiencia en fábrica y cercanías. En el año 2007 me organicé un viaje a Maranello para el 60 aniversario de Ferrari, y me reservé una mañana para hacer una escapada y visitar el museo de Lamborghini. Sabía de él, y tenía el plano para saber llegar, por lo cual puse rumbo hasta allí con mi Lancia Musa alquilado. Después de alguna que otra desviación de ruta, retomé sin demasiada dificultad el buen sentido, y comenzaron a verse los indicadores de Sant’Agata. Ya estoy llegando… Al poco rato oigo un ruido brutal que viene hacia mí por delante, y pasan a toda prisa un par de Gallardos (casi seguro, porque no tuve tiempo para más), y es entonces cuando se que estoy cerca, aparece inmediatamente la silueta de la fábrica a mi derecha, oscura y majestuosa presidida por una especie de monolito negro casi sacado de la película de Stanley Kubrick “2001 Una odisea en el espacio”, aparco y para adentro. Lo del museo es fácil, está allí detrás de la fachada de cristal, pero la sorpresa más grande todavía está por llegar. Se acerca una mujer carpeta en mano y pregunta de dónde soy y si voy solo o con alguien más, toma nota y sigue con lo mismo al resto de visitantes. Al rato hace ademán para que me acerque, se abre una puerta delante de mis ojos perplejos para dejar ver la FÁBRICA DE LAMBORGHINI! Te lo puedes creer? -me pregunto-, y a continuación empieza con las pertinentes explicaciones de la historia de esa fábrica de sueños (pellízquenme, porfa, que no me siento el corazón), y por ahí van un grupo de Gallardos en su recta final de producción. Además, también está un Murciélago dispuesto a recibir el grupo motor. Qué lástima que nos dijeron que no se podían tomar fotos 🙁 porque hubiera sido lo más. Como curiosidad, y retomando el tema del vídeo de Balboni en YouTube comentado arriba, alguien preguntó por cómo probaban los coches o si disponían de algún circuito. Entonces la guía comentó que siempre habían probado en vivo por carreteras abiertas, y le preguntaron por si habían tenido algún problema con la policía. La respuesta no pudo ser más elocuente: La polizia non dito niente! (más o menos en italiano, que venía a decir que la poli simplemente no se preocupan por ello).

Conclusión: si nunca podéis compraros un Lambo, id a visitar la fábrica y aprovechar esas carreteras para exprimir-lo, que no tendréis problemas legales 😉

Y ya para terminar, os dejo el enlace a la galería de fotos de la Lamborghini Blancpain Supertrofeo.

Por cierto, os dejo la foto de pantalla del escritorio de mi ordenador, como imagen destacada del artículo, pura pasión.

 

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