Los autos locos de la tele

Preparaciones bajo demanda

Llevo ya vistos algunos programas de televisión dedicados al excitante mundo de la mecánica y carrocería del automóvil, en sus diferentes facetas, y la verdad es que cada vez que descubro uno nuevo aprendo cosas nuevas (en principio positivo) pero también veo otras que no me acaban de cuadrar.
Primero descubrí el programa de la MTV en que supuestamente a uno le roban el coche, y con las cámaras filmando le toman el pelo al pobre, haciéndole creer que los demás son polis, detectives y otros muchos personajes, para recrear la “escena del crimen”, y al mismo tiempo el espectador va viendo como una vieja camioneta Ford comida por la corrosión y los deshechos “olvidados” por el propietario, se convierte en una auténtica obra de arte. Curioso que a uno le puedan tomar tanto el pelo y que además le estén filmando, y siendo internet como es hoy en día no se de cuenta del montaje. Familia, amigos y accidentales deben estar muy bien compinchados.
Después descubrí el programa de Tuneados Urbanos, y con el taller de West Coast Customs el nivel sube en cuanto a calidad del producto final, pero hay algunos detalles de como trabajan que no me cuadran mucho con los coches que en algunas tomas se ven en el taller, en fase de preparación. Se pueden ver algunos Ferrari, Lamborghini, Muscle Car de todas las épocas, Bentleys con cierta frecuencia y hasta en un episodio vi un Maybach. Sin duda, la gente que tiene estos coches, aún siendo raperos, estoy seguro que escogen bien a quién confían sus joyas mecánicas, y no quieren martillazos. Pero en cambio cuando el espectador va descubriendo el proceso de reconstrucción de esas camionetas, viejas rancheras y demás, piensa que esos trabajadores no tienen pinta de tocar los otros coches. Entonces es cuando yo pienso que debe tener una especie de taller en paralelo para el programa de TV y para los clientes de verdad.
Después mis hazañas de descubrimientos llegaron al programa Joyas sobre ruedas, y aquí si que realmente se aprecia un aumento de la calidad en el trabajo. Está el vendedor, un personaje que hace lo que sea necesario para conseguir sacarle a los propietarios ese coche que ya no utilizan, pero que al mismo tiempo no quieren desprenderse de él. Y en el momento en que consigue el coche, pone rumbo decidido al taller y, oh sorpresa! qué me has traído hoy? Supongo que eso forma parte del guión, y que obviamente tanto uno como otro saben que coche van a recibir para cada capítulo, pero bueno, pensemos que hay sorpresa. A partir del momento en que el coche entra en el taller, el mecánico se nota que realmente es un manitas apasionado por el motor. Cuida cada detalle, desmonta cuidadosamente el coche, clasifica piezas, repara con mimo todo aquello que se pueda aprovechar… y hasta da buenos consejos para pequeñas reparaciones. Vamos, como los californianos de West Coast Customs, que desmontan a martillazos y van con el soplete sin muchas manías soltando improperios por doquier.
Pero no se vayan todavía, que aún hay más!
Luego un amigo me habla que hay un programa con un manazas en un cuchitril bajo las vías del tren en Londres, y que desmontan y vuelven a carrozar los más variopintos coches. Ya he visto un par de estos programas, Chop Shop, y aquí si que uno ya dice: Bueno, si, y qué mas me vais a vender? Porque el taller dónde trabajan no es que no tenga desperdicio alguno, es que no tiene ni espacio! Por favor, y el hombre ese dice que quiere ser el mejor diseñador de coches del mundo, y ni siquiera utiliza un solo lápiz, ni una sola hoja de papel, para trazar unas líneas maestras que sirvan a sus compañeros para desarrollar el proyecto. Y ya no digamos cuando simplemente se va a un desguace con una regla extensible, toma un par de medidas escasas y decide que la pieza que ha encontrado le va a servir, llega al taller y con una radial corta por “donde le sale”, y con todo el taller lleno de polvo, serrines y estorbos de todo tipo reciben al cliente para que vea como “no evoluciona” el proyecto que, sin mas, va a cambiar cuando le venga en gana. Vamos, que no veo yo que, siendo los clientes gente con mas o menos talento profesional y reconocimiento implícito, y por lo tanto con una cultura y poder adquisitivo, vayan a parar a ese cuchitril, en lugar de preparadores reconocidos de la Gran Bretaña, que son muchos y para gustos muy diversos.
En resúmen, es evidente que hay un guión de fondo, y que se estudia como va a ser el escenario, posiblemente con fines sociales de reinserción para gente que quiere salir del pozo, y si es así para mi ningún problema, pero no creo que los talleres de verdad trabajen así.
Por cierto, también debo decir que los resultados que acostumbran a verse no me desagradan para nada, al contrario, creo que hay ideas buenas ahí.

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